miércoles, 29 de febrero de 2012

Lluvia de verano

Mientras se me ocurre algo han pasado tres días. El domingo efectivamente lo pasé con los de la misión y por la tarde al regresar a mi cuarto llovía a cántaros y por no esperar, pensando que no me mojaría tanto, al final llegué empapado, lo peor es que mi compañero de cuarto ya estaba metido en la cama y había un olor que no se podía soportar. Esto es un problema; pero en esta especie de albergue solo hay personas así, de difícil adaptación y una convivencia normal es imposible. Me temo que tendré que hacer un esfuerzo por tener paciencia y no complicarme la vida, al fin y al cabo es solo cuestión de unas semanas hasta que tenga mi propio apartamento.
Hoy ha venido Helmut conmigo a hablar con la directora de la casa y me ha cambiado de habitación. Ahora estoy con un húngaro, este se lava más, pero bebe demasiado.
La lluvia también ha estado presente durante la jornada. El curso de alemán sigue adelante. Espero la contestación de mi solicitud de ayuda.
Pasan los días, hoy es sábado, calma, buen tiempo, cosas verdaderamente hermosas y sin embargo estoy un poco triste, quizás sea porque me siento un poco solo, entonces me pregunto: "por que me siento solo?". Aparte de porque sin duda realmente estoy solo, en un país extranjero donde no conozco a nadie, donde no hablo el idioma, donde no tengo nada; también es verdad que la vida es dura para todos, y yo dentro de lo que cabe no me puedo quejar, tengo bastante libertad, y tengo para comer y un sitio donde dormir, sin embargo una parte de mí, mal acostumbrada a la frivolidad, ahora patalea y se queja, protesta pidiendo más; pero no hay más. Cosas que a veces hago, sitios donde a veces voy sin demasiada convinción, solo buscando un pequeño alivio, al final me hacen sentir peor. Entonces es cuando necesito pararme, reflexionar, buscar en mi interior y olvidarme de todo, simplemente esperar confiado en que la angustia ha de pasar, el gozo ha de llegar y aquí, incluso pienso que en cualquier lugar, siempre hay algo bello que contemplar. La paz es para quien la desea.

Un día más

En fin los días siguen pasando y me voy acercando a la meta, la verdad es que hay veces que lo paso mal. Esto es un poco duro, te sientes solo muchas veces y no sabes que hacer, don de ir, con quien hablar, una ciudad extranjera donde nadie te entiende, donde a nadie le importas demasiado y tú con muy poco, luchando por integrarte, encontrar un poco de estabilidad, de seguridad, y la bestia que llevas dentro que de vez en cuando quiere salir y la tienes que dominar, controlar, reprender. Que lucha! En contradicción, porque esta vida es una constante contradicción, a veces pienso que quizás sea mejor ignorar ese monstruo, simplemente no hacerle caso.
Hoy viernes 8 de Julio, he venido a parar, en mi abundante deambular por esta antigua ciudad, a un sitio del que ya tenía una ligera idea; pero hoy se me ha manifestado con gran esplendor y ciertamente es algo sublime. Esta cercano a la Rotes Tor, es una zona ajardinada cerca de la muralla, también muy cerca de donde hacen el teatro al aire libre en verano. Esto es tan tranquilo, tan solitario y tan bonito... No sé. Hay jardines, árboles, escucho los pájaros. Ayer, como tantos otros días, me lo pasé dando vueltas por toda la ciudad. El tiempo estuvo bueno, hoy parece un poco más nublado y no hace mucha calor. Estoy contento porque el lunes empiezo el curso de alemán. Y los asuntos burocráticos van hacia adelante.
Mitag: Esto es puro divertimento, como diría un italiano, un "squerzzo". Estoy en un espacio de no se cuantos metros de largo, enfrente tengo seis bancos de esos que suele haber en los jardines, colocados a lo largo de la vieja muralla, es un espacio angosto exuberante de vegetación, es como un corredor de unos cinco metros de ancho; con plantas trepando por la muralla (solo que no hay madreselvas, seguramente quien diseñó estos jardines no conocía el poema de Becquer en el que decía:
"Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez con la tarde aun más hermosas
sus flores abrirán".
En fin, en este angosto espacio donde una blanca mariposa se posa (que cursi, no?) en las hojas de las plantas que trepan por la pared, donde el sol, caprichoso en esta mañana-tarde de verano, se asoma tímidamente un instante para esconderse después, aquí a la sombra de los avellanos, donde hubo una fuente, de la que ahora solo queda el tubo obstruido de la toma de agua y un metro cuadrado de suelo embaldosado junto a la muralla baja frente a la otra más alta; al otro lado de esta muralla baja hay un canal que bordea una gran extensión de hierba, lugar de solaz y reposo de esto pueblo tan afortunado, que yo no sé hasta que punto son conscientes de lo que tienen, quizás algunos si, quizás los puros habitantes de esta tierra, quizás entre los  "auslander" también haya quienes aprecien esta maravillosa dádiva del cielo. En fin , a mi se me ha ocurrido que aquí bien se podría desarrollar un bonito "entremes". A ver, (Aleluya! Por fin estoy inspirado) necesito personajes, el espacio ya lo tengo, también necesito una trama (exposición, nudo, desenlace, etc...) algo que se desarrolle en esta escena y que pueda tener un mensaje (o no), algo que a mí me pueda servir de impulso creativo (verdaderamente la creatividad no es fácil) Lo iré pensando a lo largo de estos días próximos, tengo tiempo. La verdad es que con lo bonito que es este sitio está demasiado solitario, quizás le hagan falta unos personajes, aunque sean imaginarios y alguna trama entre ellos, con cierta transcendencia espiritual o moral o vaya usted a saber que, quizás simplemente eso: divertida, que no es poco.

sábado, 25 de febrero de 2012

El largo verano de mi libertad

Tiempo libre, libertad, cierta autonomía, muchos deseos, muchos pensamientos bulléndome en la cabeza, cosas pasadas, presentes, futuras y un árbol frente a mi, un mirlo que trina en el silencio de la tarde y la certeza de que lo mejor está por venir. Me conozco, se que soy muy impulsivo y he de tener mucho cuidado. Recuerdo una palabra que mi padre, al que tanto hecho de menos, me inyecto por vía intracerebral: prudencia, (aunque nunca la tuve). Si, realmente ahora más que nunca la necesito, e incluso, debería ser una constante en mi nueva vida, junto al amor. De repente acabó tener una extraña percepción, una de esas cosas que a veces sentimos; pero que no tenemos la certeza de que sea algo real, porque muchas veces el estado de ánimo modula la percepción de las cosas, puede que en parte sean como las vemos, aunque hay mucho de nuestra capacidad para gestionar lo que sentimos.

4 de Julio, 2011


Ya pasó el fin de semana y hoy el tiempo vuelve a ser mejor. Ayer lo pasé bien comiendo con los de la misión, hubo una riquísima paella y charlamos por espacio de mas de seis horas. Ahora espero para comer y después he quedado con Helmut.
Poco a poco sigo avanzando, a veces quisiera hacer más; pero francamente no es necesario y hasta ahora lo he ido haciendo todo tranquilamente, sin problemas, solo que esta tarde, de repente me he sentido como si tuviera demasiadas cosas en la mochila, sin saber que hacer con ellas y la verdad es que no es tanto, solo que Helmut me ha traído una bolsa con una manta vieja para tumbarme en la hierba de los jardines, cuando hace buen tiempo hay mucha gente que lo hace, y en la bolsa había algunas cosas más, el caso es que termino cargado, sin sitio en el pequeño armario-taquilla de mi cuarto, sin saber donde meter tantas cosas; pero feliz, por que he podido detenerme unos instantes, sentarme en un banco en uno de los muchos parques tranquilos y agradables de esta ciudad, comer un humilde "breeze" y beber algo mientras recapacito unos instantes. Ahora me siento más tranquilo, son las siete de la tarde aún quedan unas tres horas mas de luz; pero muchos jóvenes llegan con sus bicicletas y se tumban en la hierba, es agradable ver como se entretiene esta juventud alemana que lo tiene todo, tan calladitos, tan en su sitio y se les ve contentos.
Para un español como yo, esto no es nada habitual. Me gustaría integrarme con ellos, y pienso que quizás algún día yo mismo tenga mis amigos y me divierta también así. Me gusta este país. Ahora me temo que es el momento de despedirme de este sitio tan reconfortante, de los pájaros que trinan en los árboles, del murmullo de la gente y regresar a mi cuarto, tomar una ducha, ordenar mis cosas, comer algo y meterme en la cama. Mañana hay más cosas que continuar haciendo.
Un día más, algunas gestiones en la mañana y de nuevo al final del día un parque, mis notas, mis ilusiones, mis proyectos, todo en marcha; pero necesito esperar, paciencia y perseverancia.