10 de Septiembre de 2011.
¡Oh, que duro es caminar descalzo a través de valles y colinas!
Cuando la vida se vuelve especialmente dolorosa, cuando esperas algo con verdadera ilusión, algo que tienes la certeza que tendrás; pero pasa el tiempo y nada, desesperas, pierdes la ilusión, incluso llegas a pensar que no será tan bonito como creías. Es ya 10 de Septiembre y aún no tengo respuesta. Estoy verdaderamente desesperado, se me pasan mil ideas por la cabeza, pierdo el ánimo, siento deseos de abandonarlo todo, no tengo paciencia. Y encima mi salud, siempre delicada me vuelve a fallar, vuelvo a tener problemas en los oídos y necesito operarme de nuevo; pero hasta que no tenga el permiso, el seguro, no puedo. Es muy duro. Sobretodo porque me siento tan solo, aunque menos mal que está Helmut, él me ayuda bastante; pero no puedo pedirle más, y yo necesito a veces estar con alguien y no puedo.
¡Está todo tan en el aire! Me ha acompañado Helmut a ver muebles, alguna casa...; pero el tiempo pasa y nada, me siento tan frustrado e impotente...
En el curso me va bien, aprendo alemán; pero también el desaliento me afecta, sigo sin poder hablar con la gente como quisiera, me bloqueo y me quedo en mis miedos. Sin duda estoy en una situación en la que Dios me ha puesto para que aprenda algo muy importante, es quizás una prueba de la que tengo que tengo que salir por fin mucho más libre, maduro, capaz y preparado para este último tiempo de mi vida; pero es necesario que abandone hábitos, ideas, formas de pensar y actuar que siempre he tenido y tanto mal me han hecho.
Ahora estoy solo y todo lo que haga tiene una importancia trascendental en mi vida. Debo ser firme, serio, controlar mi impulsividad y superar cada obstáculo con valentía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario