Por fin tengo el primer permiso para tres meses. Enseguida he de volver a renovar papeles para otros seis meses. Pasito a pasito. Ahora obtendré la tarjeta del seguro médico y podré operarme del oído. También puedo ya buscar casa. El otoño se presenta halagador, antes de que llegué el invierno espero estar por fin definitivamente instalado.


Transcribo estos viejos apuntes cuando ya han pasado unos meses. El invierno quedó atrás. Ahora trabajo y tengo una vida casi normal. Me ha costado, ha habido fases de desequilibrio, pero gracias a Dios he ido saliendo adelante y ahora me siento feliz y satisfecho conmigo mismo, porque tengo una estabilidad que nunca antes tuve. Después de un duro invierno, una hermosa primavera: