domingo, 26 de agosto de 2012

Cuantos muertos en el camino...

Después de salir de El Alba la primera vez en el 93 Miguel ya había muerto. Lo conocí durante las obras del AVE que duraron desde el 88 hasta la EXPO de Sevilla en el 92, entonces tenía yo 26 años y estuve los cuatro años trabajando en topografía, sin duda es la vez que mas tiempo seguido he estado trabajando en un sitio. El trabajo era interesante y los compañeros divertidos, saliamos cada día con el Land Rover, que casi siempre conducia yo, el ingeniero y tres o cuatro chicos, al campo, mediamos, clavabamos estaquitas, lo pasabamos bien, nunca faltaba alguna cervecita ni nuestros porritos. Por entonces tambien comence a ganar mucho dinero, todo el mundo lo hacia, habia trabajo para todos. En el pueblo todo el mundo estaba contento, los bares siempre llenos e incluso comenzaron a regresar muchos que se habian marchado, entre ellos algun camello como el Santi, viejo yonki que acabó quitandose la vida antes de los 30. Miguel, mas yonki aun llegó con su padre que tambien estaba enganchado, Miguel era periodista, en el pueblo todo el mundo lo conocia por ese apodo y venian los dos su padre y él desde Barcelona, donde habian vivido, huyendo de la quema. Sin embargo en el pueblo continuaron con sus hábitos. Hasta que el padre de Miguel murió en un accidente de coche yendo con el Santi a por un puto gramo a Madrid. Miguel se quedó solo y estaba acabado, con el VIH y sin ganas de cambiar. Tenía los dias contados, aunque yo no lo quería ver y nos juntabamos todos los dias para ir con el coche de mi padre a pillar a los pueblos de alrededor, casi siempre ponia yo el dinero, algunas veces era él; pero yo iva a gusto en su compañia, hablabamos de muchas cosas interesantes. Pero yo no podia continuar a ese ritmo, él siempre me decía: "esto ya no tiene remedio, una vez que te enganchas es para toda la vida". Una vez incluso le dijo algo a mi padre que a mi me dejó flipado, sobretodo por la naturalidad con la que mi padre se lo tomó, no sé si es que no le entendió bien, porque Miguel le dijo: "Sabe usted que su hijo ya no tiene solucion?" Al final, Jesus que se convirtio al evangelismo, me confio que fue a verle al hospital y antes de expirar renegaba de las drogas.

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