viernes, 3 de agosto de 2012

Guadalajara. Continuación

Allí (en Guadalajara) pude estabilizarme durante algún tiempo, era una situación nueva para mi, por fin era independiente. Al terminar en la Comunidad Terapéutica busque un piso compartido, un trabajo, mi madre me dio dinero para comprarme un coche y poco a poco fuí prosperando. Sin embargo, aunque creía que ya había tocado fondo y no volvería nunca más, todavía me quedaba una nueva bajada al abismo. En el fondo seguía deseando drogarme, quizás como alternativa a una carencia afectiva, al deseo obsesivo de una vida sexual normal que no llegaba nunca por más que buscaba.
Pero antes de eso conocí a Pablo, compartiamos el interés por la poesía y mantuvimos una bonita amistad, llegué a apreciarle realmente, pasamos muy buenos ratos. En una ocasión quiso que le acompañase a una reunión literaria en el café Gijón. También me invitó a participar en un recital de poesía en Guadalajara. Todo aquello me satisfizo bastante; pero maldito hedonismo, cuanto más placer sentía, más placer buscaba y no tuve que ir muy lejos para encontrarme de nuevo cara a cara con las drogas, en menos de un año llegó nuevamente mi ruina, la muerte de mi madre y otra vez, cada vez con más crueldad, el lado oscuro de la vida azotandome en pleno rostro.
Ahora al menos aquí donde estoy no tengo acceso a ninguna clase de droga, solo al alcohol y ya me ha dado un susto, he tenido un resbalón del que gracias a Dios he podido escaparme a tiempo. Quizás sea ahora... ¡Madre mia! Con 50 años cuando empieze a vivir mi vida, lisa y llanamente, sin más aditivos. A veces me cuesta, me voy acostumbrando a vivir solo, no pienso que vaya a ser así siempre, espero encontrar a la persona adecuada; pero si no fuera así, se que encontraré la manera de ser feliz, libre, sentirme satisfecho con lo que tenga. Dada mi trayectoria cualquier cosa es mucho para mi y no me puedo quejar porque tengo más de lo que yo nunca hubiera esperado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario