Los últimos años antes de morir mi padre también fueron una sucesión de desatinos, errores y toda clase de estupideces por mi parte. Fué en el 97, más o menos; después de otro intento fallido en un centro, cuando decidí entrar en el programa de la metadona, al menos tenía tranquilidad, se produjo una gran cercanía con mi padre. Él me acompañaba cada semana a recoger los botes. Eran sus últimos años, ya viejo y cansado dedicaba sus últimas fuerzas a estar conmigo, creo que simplemente se limitaba a eso, a estar a mi lado; seguro que sabía de mi sentimiento de soledad y quería acompañarme. Quizás él también se sintiera solo, cansado, enfermo, sin fuerzas y aburrido ya de pelear toda su vida conmigo sin conseguir nada, acabó por tirar la toalla y simplemente dejar que todo transcurriera según la voluntad del Señor.
Antes de esto habia pasado unos meses con Pilar. Nos veiamos casi todos los días. Al principio participamos en un plan de reinsercción haciendo un curso de animador sociocultural. Yo acababa de salir de un centro y estaba limpio; pero al llegar la feria se me ocurrió hacer un viaje a Madrid, idea que les pareció descabellada a mis padres negandome el permiso rotundamente, y yo en contrapartida me pasé toda la feria haciendo viajes a un pueblo a 80 Kms., Puertollano, donde compraba drogas, con lo que al cabo de una semana estaba otra vez enganchado.
Sin saber porque, simplemente intuición, le comenté algo a Pilar de regreso al trabajo después de la feria, a lo que ella se mostró interesada, diciendo que quería tomar; pero no sabía como conseguirla, pues había venido hacía poco al pueblo con sus tres hijos después de la muerte de su marido y ahora vivía con otro hombre.
Yo casi nunca tenía dinero, solo coche, asi que ella ponía la pasta y yo el coche e ivamos casi todos los dias a Ciudad Real a "pillar" y el día que no se podía tenía que recurrir a las pastillas.
Asi pasó alrededor de un año, hasta que empecé con el programa de metadona, por entonces fué cuando me detectaron la hepatitis C.
Antes de eso hubo un periodo entre el 93 y el 97 que anduve tambien tonteando, perdiendo el tiempo. Los años pasaban y mi vida transcurria indolente entre las drogas y otras actividades absurdas que me hacian evadirme aún más. De vez en cuando trabajaba; pero de nada me servia, no tenía estabilidad laboral. Todos los trabajos después de un tiempo me cansaban.
En el 93 ingresé por primera vez en un centro de Toledo, al que volvi en el 97. La primera vez solo aguanté tres meses, la segunda hice el programa completo de un año. En el fondo lo pasaba bien en esos sitios, conocía gente y viviamos en comunidad, era bonito, aunque siempre estaban las figuras opresoras de los terapeutas; pero algunos eran majos.

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