miércoles, 25 de julio de 2012

El último invierno

Hace casi una semana que nieva y hace frio. Mi salud es buena, a pesar de todo. El higado se mantiene estable, si me cuido no me dará problemas. Tuve un problema en la piel, me salieron unas manchas y el médico me dijo que eran del higado, al haber estado abusando del alcohol, lo peor es que me coincidieron con que algún amigo en uno de mis encuentros furtivos me dejó  un regalito, me di cuenta enseguida y aquellos bichitos que tantos pidores me producian desaparacieron con una loción.
Hace unas semanas también empecé con la dentadura y en un mes ya habré terminado, de modo que calculo que para la primavera ya estaré como nuevo, habré acabado de médicos, hospitales y consultas; el curso de alemán estará acabando y espero hablar un poco más y mejor; y tendré que volver a renovar los papeles para otros seis meses, supongo. Siempre cabe la posibilidad de que empiece a trabajar, lo cual sería estupendo. En todo caso le pido a Dios que no me falten ánimos para seguir adelante. Este año puede ser el mejor de mi vida, ojala no lo estropee. ¡Señor, por favor que no me falte la lúcidez!
Aqui tumbado en la cama del hospital tengo tiempo para pensar, recordar. Hace 8 meses que salí de Remar, donde estuve 3 años, tres largos años desde que ingresé en Guadalajara donde vivia, donde tenia trabajo, un coche, vivia en un piso compartido, tenia dinero en mi cuenta, en fin, llevaba una vida normal. Pero era muy vulnerable debido a mi constante sentimiento de soledad, mi irrefrenable deseo de tener una relación duradera, ese latente sentimiento de frustracdión por disponer de lo necesario (libertad, dinero, trabajo) por estar en perfecta disposición (según yo creia) para tener  esa relación, aunque la verdad era que emocionalmente no estaba preparado, quizás tampoco tuviera asimilado del todo mi sexualidad, en cierta medida seguía teniendo ese fastidioso sentimiento de culpabilidad que creia desapereceria al morir mi padre, pero no fué asi, en realidad lo que senti fue tremendo dolor y abandono, quizás compensado con un esbozo de sentimiento de libertad, aunque de poco me servía dada misituación, la habitual la mayor parte de mi vida, sin nada y enganchado a las drogas. Después pensé qie sería al morir mi madre cuando todo acabaría; pero entonces el dolor  fué aún mayor y una vez más ocurrió cuando también atravesaba otra tremenda crisis, de tal manera que llegó un momento en el verano del 2008 que me encontré huerfano y en la calle, absolutamente sin nada, o peor aún, con deudas por mas de 15000 euros. Fué asi como llegué a Remar y a los 4 mese viaje a suiza, luego a Austria, luego a Alemania y así estos tres últimos años. De mi paso por esta organización hablaré mas adelante.

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